Autor: Nicolás Llantén[1]

Expresaba el ministro Balmaceda, en 1883, en una visita a la ciudad de la Serena:

“La asociación del capital, derivación lógica de la asociación del trabajo y de la voluntad personal, puede desarrollarse aquí con perfectas seguridades individuales (…) No existen delincuentes, porque solo existe el trabajo”.

¿De dónde proviene esta idea? Del pensador escocés, Adam Smith (1723-1790). En su texto “La Riqueza de las Naciones” (1776), presenta lo siguiente:

“El trabajo anual de cada nación es el fondo del que se deriva todo el suministro de cosas necesarias y convenientes para la vida que la nación consume anualmente, y que consisten siempre en el producto inmediato de ese trabajo, o en lo que se compra con dicho producto a otras naciones.

(…) En toda nación, esa proporción depende de dos circunstancias distintas; primero, de la habilidad, destreza y juicio con que habitualmente se realiza el trabajo; y segundo, de la proporción entre el número de los que están empleados en un trabajo útil y los que no lo están. Sean cuales fueren el suelo, clima o extensión territorial de cualquier nación en particular, la abundancia o escasez de su abastecimiento anual siempre depende, en cada caso particular, de esas dos circunstancias”.

[1] Licenciado en Historia y Educación por la Universidad de Valparaíso (UV), Chile. Magíster en Historia por la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM).

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