Autor: Nicolás Llantén[1]
Expresaba el presidente Balmaceda, durante la inauguración de los trabajos del ferrocarril trasandino, en 1889, lo siguiente:
“Las fuerzas expansivas del progreso moderno han derribado muchas fronteras, han vencido las zozobras de la ignorancia, y han derramado los hombres y las cosas, probando que la cultura social y política es solidaria, que las relaciones económicas son universales y que en el comercio de las ideas y de las elaboraciones del trabajo, el hombre se enaltece y las naciones ensanchan los horizontes de la felicidad común”.
¿De dónde proviene esta idea? Del filósofo alemán Immanuel Kant (1724-1804). En su texto “¿Qué es la Ilustración?” (1784), explica:
“Luego, yo admitiría lo siguiente: puesto que, desde el punto de vista de la cultura, el género humano está en constante avance, porque ese progreso constituye su fin natural, también desde el punto de vista de la meta moral de su existencia, deberá hallarse avanzando hacia lo mejor. Como es natural dicho progreso puede, ocasionalmente, interrumpirse, pero jamás romperse”.
[1] Licenciado en Historia y Educación por la Universidad de Valparaíso (UV), Chile. Magíster en Historia por la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM).
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