Autor: Nicolás Llantén[1]

Reflexionaba el presidente Balmaceda, mientras redactaba el que sería su trascendental testamento político, en 1891, lo siguiente:

“Sólo en la organización del Gobierno popular representativo con poderes independientes y responsables y medios fáciles y expeditos para hacer efectiva la responsabilidad, habrá partidos con carácter nacional y derivados de la voluntad de los pueblos, y armonía y respeto entre los poderes fundamentales del Estado”.

¿De dónde proviene esta idea? Del pensador norteamericano Thomas Paine (1737-1809). En su texto “Los Derechos del Hombre” (1791), presentaba lo siguiente:

“Los partidos fueron siempre de la clase cortesana, y cualquiera que fuese su furor reformista, preservaron cuidadosamente el fraude de su estamento.

En todo caso cuidaron de representar al gobierno como una cosa compuesta de misterios que sólo ellos comprendían, y sustrajeron al conocimiento de la nación la única cosa que era saludable conocer, a saber, que el gobierno no es otra cosa que una asociación nacional que actúa según los principios de la sociedad”.

[1] Licenciado en Historia y Educación por la Universidad de Valparaíso (UV), Chile. Magíster en Historia por la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM).

Puedes descargar este texto, en un documento en formato PDF, haciendo clic aquí