El triunfo de Lircay aseguró la preponderancia del Partido Conservador. Los jefes y oficiales del ejército constitucional fueron dados de baja. Los opositores como Mora, Blanco, Godoy, Ramos, Álvarez desafiaban las iras del Gobierno de Prieto en diversos periódicos que vieron la luz pública.

Por este tiempo se formó el Partido Filopolita, que reconocía por jefe a don Ramón Errázuriz. Aunque desgajado del tronco pelucón, propiciaba un tono más liberal de la política, fuertemente autoritaria, que Portales había impuesto.

Chile, por esta época, afrontaba un grave conflicto con la Confederación Perú-Boliviana, cuyo jefe, el Protector Santa Cruz, tenía el propósito de establecer la hegemonía de ese Estado sobre la vertiente andina del Pacífico en la América del Sur.

Portales fue asesinado el 6 de Junio de 1837 por individuos ruines y traidores a la Patria, lo que produjo la unión política de todos los chilenos en la causa común.

El triunfo de Yungay trajo consigo el restablecimiento constitucional, después de largas facultades extraordinarias conferidas por el Congreso al Ejecutivo; los jefes y oficiales del ejército, separados después de Lircay, fueron reincorporados, se concedió amplia amnistía política, y se suprimieron los consejos de guerra permanentes, que se habían instituido.

El héroe de Yungay y candidato del Gobierno don Manuel Bulnes derrotó al de la oposición don Francisco Antonio Pinto en las elecciones presidenciales de 1841. El Gobierno contó con toda la cooperación del candidato derrotado y sus partidarios; su política fue de orden y libertad.