Las ideas liberales hacia 1850 tendían a una Constitución Política que otorgara menos poderes al Ejecutivo, que prohibiera las facultades extraordinarias y la reelección del Presidente de la República, mayor responsabilidad de los Ministros del despacho, más amplitud del derecho de sufragio, prohibición de los monopolios y privilegios, ampliación del Poder Municipal.

No había en Chile una monarquía que combatir; pero la Constitución Política de 1833, tachada de autocrática por los liberales, no se conformaba con los principios de equilibrio de los Poderes Públicos, que ellos reclamaban.