La fusión liberal-conservadora no estaba destinada a durar. Desde luego, los liberales eran partidarios de la secularización de las Instituciones, que la antigua legislación colonial entregaba a la Iglesia, sistema que el Partido Conservador defendía.
Fallece en Concepción un coronel que vivía públicamente con su concubina y el Obispo se niega a darle sepultura, porque los cementerios estaban bajo la tuición de la Iglesia. El Intendente debe ordenar su sepultación; el Obispo se queja al Ejecutivo, lo que provoca apasionado incidente en la Cámara. Don Federico Errázuriz encuentra la solución política y humana, dictando un decreto por el cual se ordena reservar un espacio en los cementerios, destinado a dar sepultura a los que las leyes canónicas se la niegan.
Un diputado que no prestó el juramento constitucional no puede casarse, porque la Curia le negó el permiso. Decide, entonces casarse en un simple acto civil, celebrado ante ilustres testigos liberales y radicales, situación que sólo pudo regularizarse gracias al presbítero Taforó, de ideas liberales, que lo casa de acuerdo con la disposición del Código Civil en vigencia entonces, sobre matrimonio de disidentes, como sacerdote católico que actúa como simple funcionario.
Un decreto sobre libertad de enseñanza es causa de graves abusos, pues algunos colegios particulares trafican con las papeletas de exámenes. Se deroga el decreto y el Ministro conservador de Instrucción Pública don Abdón Cifuentes renuncia al Ministerio y los conservadores se retiran del Gobierno.
El Presidente Errázuriz forma la Alianza Liberal y los liberales reformistas y los radicales entran al Ministerio.