Con la anterior exposición de hechos de nuestra historia, creemos haber cumplido, a la medida de nuestras fuerzas, el honroso encargo que nos hiciera el Presidente del Partido Liberal don Mariano Puga Vega.

Es una visión fugaz de las actuaciones de nuestro Partido, que permitirá a nuestros correligionarios jóvenes apreciar la capacidad de los gobernantes y estadistas liberales, y la abnegación y honestidad de que son ejemplo.

Muchos acontecimientos han ocurrido desde 1925, último año que comprende esta sucinta relación, y numerosos son los grandes políticos liberales no mencionados en ella, que actuaron antes o después de esa fecha; pero la mayoría de esos eminentes correligionarios vive aún y no nos hemos sentido autorizados para juzgar sus actuaciones, ni queremos ofender su modestia, realzando los señalados servicios que prestaron al Partido y a la causa de la legalidad y el orden, en momentos en que la suerte de nuestras Instituciones parecía amenazada y que ellos contribuyeron en forma eficiente a preservar.

La Historia recordará sus obras con elogio; pero una vez que haya transcurrido el tiempo necesario para juzgarlas con la debida serenidad y suficiente perspectiva.

Esta relación sucinta también permitirá a nuestros Jóvenes correligionarios apreciar las bondades de nuestra doctrina política, que siempre está atenta a estudiar los problemas de orden político, económico y social que interesan a la colectividad, y a adoptar y apoyar sus mejores soluciones. Y lo que es, también, importante, a enmendar rumbos, si los hubiere emprendido equivocados, que no forma parte de nuestro ideario la obcecación ni la intransigencia.

Santiago, 10 de Febrero de 1963.