Don Ricardo Lagos Escobar, ex Presidente de la República, señora Luisa Durán, autoridades. Señoras y señores:

En octubre de 2005, el Directorio de la Fundación Presidente Balmaceda acordó otorgar el Premio a la Libertad correspondiente a ese año al entonces Presidente de la República, señor Ricardo Lagos Escobar.

Hace siete años las banderas amarillo y azul del Partido Liberal resaltaban en las proclamaciones del candidato a la Presidencia de la República, que hoy homenajeamos. El 19 de mayo de 1999, en esta misma Sala, los liberales, no obstante tener presente las diferencias ideológicas que nos separan de Ud., señor Lagos,  le proclamamos como nuestro candidato a la Presidencia de la República, pues como Ud. mismo señaló en esa oportunidad nos une “el sentir el amor a Chile como una pasión por lo incluyente, no por lo homogéneo”.

Fue así como gracias al apoyo de esta centroderecha,  por sólo 31.140 votos su candidatura triunfó , en la primera vuelta, por sobre el candidato opositor y por 187.589 votos, en la segunda vuelta, siendo Ud., señor Lagos, elegido Presidente de la República para el período 2000-2006.

Ud. don Ricardo, con mucha hidalguía reconoció luego, después de la elección,  la decisiva contribución hecha por nuestra centro derecha a su triunfo. Lamentablemente las banderas liberales no han flameado más en nuestro escenario político debido a que, pese al tiempo transcurrido,   aún perdura la vigencia de una Ley Electoral impropia de nuestro sistema democrático

No obstante la escasa participación que cupo a nuestros simpatizantes en funciones gubernativas tenemos plena conciencia que su gobierno hizo suyos los valores básicos del liberalismo, que constituyen los principios fundamentales sobre los cuales se debe cimentar una sociedad abierta, a saber: libertad, responsabilidad, tolerancia, justicia social e igualdad de oportunidades. Estos son los conceptos que enmarcan, asimismo, la democracia y, a su vez la carencia de cualesquiera de ellos la destruye.

La fuerza de las ideas que inspiran el liberalismo, tanto en el terreno político como en el económico, hoy alcanzan caracteres universales y atraviesan pragmáticamente a todos los partidos políticos chilenos.

Gracias a ello, enfatizamos las contribuciones del Presidente Lagos a la ampliación de las libertades individuales y sociales, a su extensión al desarrollo económico, al ejercicio activo de esas libertades y a la profundización del proceso democrático chileno.

Al activo de la ampliación de las libertades hay que sumar una frondosa legislación, que suma en este período más de 420 leyes, la que adecua nuestro país frente a la modernidad y a la realidad, . De esta legislación cabe citar, en especial,  la reforma educacional, que entre otras materias establece la escolaridad obligatoria de 12 años; la reforma  Judicial, que sustituye nuestro antiguo sistema procesal penal; la reforma de la salud, que pone en marcha el Plan Auge, de cuyos beneficios gozan ya cientos de miles de compatriotas, principalmente de bajos recursos; la de modernización de infraestructura vial, que nos permite situarnos entre los países de más alto Standard en rutas camineras; la puesta en marcha de Chile Solidario, que proporciona ayuda especial para salir de la miseria; el seguro de desempleo; el programa Chile Califica; el perfeccionamiento del sistema de AFP, con la creación de los multifondos de pensiones; la  flexibilización del ahorro voluntario; reajustes especiales de pensiones para mayores de 75 años de edad; el plan comuna segura, compromiso 100; la creación del Plan Cuadrante; la nueva institucionalidad cultural, que contempla la creación del Consejo Nacional de las Artes y la Cultura; la Ley de Calificación Cinematográfica; leyes de la familia, como la de divorcio, etc., etc.

En este capítulo merece una mención aparte la reforma de la Constitución, que apuntó directamente a la aniquilación del dispositivo de control militar de la democracia montado por el régimen autoritario. Desaparecieron los instrumentos de ese dispositivo: los senadores designados y vitalicios, que intervenían y desnaturalizaban la representación democrática; la independencia de los mandos militares, cuyo propósito era el ejercicio “independiente” de las funciones de “garantes de la institucionalidad”; y las funciones políticas del Consejo de Seguridad Nacional, que era la pieza básica donde el poder militar podía empezar a desplegar sus operativos “garantistas” que la Constitución de 1980 le atribuía..  Por otra parte, las reformas constitucionales contribuyeron a ampliar las libertades al fortalecer las funciones de control del poder ejecutivo de la Cámara de Diputados. Este “fortalecimiento es central para equilibrar y moderar los poderes excesivos que el autoritarismo le asignó al poder ejecutivo” y que no corresponden a una democracia avanzada.

Pero, donde los avances fueron más espectaculares, fue en el campo del ejercicio de las libertades que la nueva Constitución les concede a los chilenos. En un corto período de tiempo, los chilenos multiplicaron el “uso” de sus libertades de un modo exponencial (ahora la sociedad civil es más proactiva para demandar sus derechos). Aparentemente, la causa es la extinción casi total de la red de represión simbólica y de auto-represión real heredada de la dictadura. Desapareció el miedo latente y virtual a los poderes, reales y aparentes, de los herederos de la dictadura. Pinochet murió políticamente e importantes sectores del país se liberaron de la tutela que los había sumido bajo su dominación. En definitiva, el país culminó algo más que una transición a la democracia se liberó del peso de la noche autoritaria.

De un modo general, se puede decir que estas tres contribuciones libertarias del Presidente Lagos a nuestro país, se condensan en un fenómeno vasto y complejo, inadvertido y aún poco estudiado, que consiste en los profundos cambios en la cultura política del país, acontecidos en la segunda mitad de su mandato. Estos cambios entrañan una profundización de la democracia.  Hoy nuestra democracia es más fuerte que en los años noventa y están puestas las bases para preguntarnos, gracias a la obra del Presidente Lagos, cual es el próximo paso para perfeccionar nuestras instituciones y nuestro modo de vida democrático.

Lo anterior lleva a la Presidenta Michelle Bachelet, en su último Mensaje al Congreso Nacional, a decir: “El país ha vivido grandes cambios en los últimos años. Hemos recuperado el clima de libertades que por tantos años caracterizó a nuestra República. Hemos construido una sociedad más abierta, diversa y tolerante.”

Esto se dice en el contexto de una nación que se desarrolla no sólo en el ámbito político sino también en el económico y consecuencialmente en el social, pues resulta hoy día evidente la interdependencia existente entre estos factores.

Así lo comprendió y practicó el Presidente Lagos quién supo fortalecer la economía de mercado, extendiendo, a la vez, sus beneficios al ámbito social lo cual se tradujo en que,  especialmente, los sectores más desfavorecidos adquirieran una mayor personalidad, tanto como individuos como colectivamente.

Al respecto, nos valdremos de sólo dos órdenes de cifras para destacar el éxito de los gobiernos de la Concertación de Partidos por la Democracia comparándolo con los 17 años de la Dictadura. Mientras Chile entonces crecía a un promedio de un 2,4% anual, en circunstancias que durante nuestros gobiernos ha crecido a un ritmo, promedio,  de un 5.8 % anual.  Resulta más espectacular aún señalar que mientras en el último año del gobierno del señor Pinochet las exportaciones de productos nacionales ascendieron a US$ 8.372. millones,  a fines de 2005 éstas suben,  un 364%, a US$ 40.573 millones. Cabe destacar el esfuerzo que se desplegó en el gobierno del señor Lagos que logra elevar las exportaciones de US$ 17.682 millones a la indicada cifra de US$ 40.573 millones, esto es un 130%.

Lo anterior se ha logrado al eliminarse el atávico divorcio que por años existió entre los sectores público y privado y, yendo aún más lejos, al comprenderse que ambos, si bien tienen sus diferencias que les son propias, son socios que se precisan mutuamente. El esfuerzo desplegado,  por Ud. señor Lagos,  en este sentido fue determinante en el éxito que obtuvo, especialmente, en el campo internacional al insertar a nuestro empresariado en el mundo globalizado de hoy, lo que facilitó, entre otras formas, al hacerse acompañar de ellos en sus viajes al extranjero.

Expresión muy suya de la adopción de esta libertad económica la constituye la política de apertura de Chile a los mercados internacionales, para lo cual introduce importantes modificaciones legales en materias arancelarias, aduaneras, tributarias y administrativas , pero por sobre todo, por un hecho hasta ayer imposible de pensar como lo fue la suscripción de Tratados de Libre Comercio, entre otros,  con la Unión Europea, Estados Unidos, Panamá, China y  Corea del Sur, que hacen que Chile sea hoy para muchos países el puente de ingreso a Latino América, pero más importante aún, que con ello Chile haya roto su aislamiento de siempre, pasando a formar parte importante de este mundo.

No es propósito de esta intervención analizar la transformación de Chile en los últimos seis años, ella ha sido tan vasta, tan compleja y reviste tantas aristas que requeriría de muchas horas. Lo importante es reconocer que toda esa acción gubernativa, especialmente en cuanto dice relación con la educación y la cultura, así como en otros ámbitos como los de la salud, de la vivienda, de la electrónica,  de la tecnología y de la seguridad, tanto interna como externa, han penetrado muy hondo en el ser de los chilenos y se han traducido en un notable mejoramiento de nuestra calidad de vida.

No podemos silenciar el inestimable aporte que en el terreno de la cultura, entre otros, le significó su esposa, la señora Luisa Durán de la Fuente,  quién con tanto esfuerzo, inteligencia y dignidad le ha acompañado, ganándose, también, el aprecio de todos los chilenos.

Lagos, al igual que como ha ocurrido con Balmaceda, tendrá, sin duda, el reconocimiento histórico de haber transformado a Chile. Hoy, con una nueva visión de futuro, se nos ha enseñado que todo es posible, esta es una lección que no debemos olvidar. La libertad que gozamos hoy y que visualizamos para el futuro no tiene parangón con la del pasado.

Es cierto, sin embargo, que todavía tenemos debilidades y algunas muy dolorosas, espinas que si no se extraen a tiempo pueden alcanzar el corazón. La pobreza ha disminuido, pero aún subsiste y su exterminio es la principal meta que debemos afrontar.  Otra lacra, más bien propia de nuestros tiempos, la constituye la violencia en todas sus formas y así, como estos dos ejemplos, hay otros, que amenazan los avances logrados.

Hubiéramos querido tener un acceso más fácil a Ud. don Ricardo para haberle dado a conocer nuestro pensamiento frente a situaciones que considerábamos equívocas, pero esto no nos fue factible, hecho que debemos lamentar. Es evidente que, como es propio de toda actividad humana,  es susceptible el que se cometan errores, pero ello, sin embargo, no nos lleva a compartir los ataques y críticas que se hacen hoy a su labor como gobernante, promovidas, más bien, por un mezquino afán electoralista de aquellos que prematuramente ven amenazadas sus pretensiones presidenciales frente a un eventual candidato que recién deja la Presidencia de la República con un 70% de apoyo popular. Los errores que se enrostran son de implementación, de ejecución, por lo general, ajenos a la función directriz o planificadora del gobernante y no empañan siquiera la magna labor realizada.

Para concluir, señor Lagos, esta Fundación, que fuera creada, por don Elías Balmaceda,  bajo el nombre de Club José Manuel Balmaceda, en el año 1916 , con el propósito de difundir las ideas liberales, se vale para explicar las razones que inspiran a su Directorio para otorgarle el Premio “A la Libertad año 2005”, de sus propios sentimientos más íntimos, expresados por Ud., al concluir el Mensaje que leyó el 21 de mayo de 2005 ante el Congreso Nacional. En dicha oportunidad Ud. expresó:

“Entré decididamente a la política en un momento de nuestra historia cuando había que hacer carne lo que dice nuestro Himno Nacional: que Chile sea país de los libres, o el asilo contra la opresión.”

“Chile ya es hoy, por fin, de nuevo, país de libres.  Nunca más país de opresión.”

“Chile se encamina a ser también, como cantara Ercilla refiriéndose a Arauco, una patria cada día más fuerte, principal y poderosa.  De remotas naciones respetada.”

“Y así entramos a una nueva etapa de nuestro sueño de ser y convivir.”

“Porque el desafío de siempre es hacer un país más inclusivo, más igualitario, más amable.  Nuestra dulce patria, más amable.

Siento el privilegio de vivir como Presidente, con todos los chilenos y chilenas, esta hora de profunda transformación.”

“Gracias Chile, por habernos dado un lugar en la tarea de afirmar tu libertad.  Gracias, gracias, dulce patria, por haberme dado un lugar para colaborar contigo en tu nuevo renacer.”

Don Ricardo: con la más absoluta independencia podemos juzgar sus actos de gobernante, lo que nos lleva a sentirnos contentos de haberle dado, pese a la distancia política que nos separa, nuestro apoyo para ser designado Presidente de la República y, ahora, con mejor conocimiento de las circunstancias acaecidas y de los sentimientos que inspiran a su persona, a conferirle, en nombre del Directorio de la Fundación Balmaceda el Premio A la Libertad año 2005.

Este premio se simboliza en la estatuilla, de la cual le hago entrega,  esculpida en bronce por la artista Pilar Landereche, que personifica a los agraciados con ella como hombres que sobresalen nítidamente sobre sus conciudadanos, de corazón abierto, generoso, que, buscando la paz,  saben congeniar lo terrenal con lo espiritual.

 

PEDRO CORREA OPASO

PRESIDENTE DE LA FUNDACIÓN BALMACEDA

Santiago, 29 de mayo de 2006.