Autor: Nicolás Llantén[1]

Indicaba el ministro del Interior, José Manuel Balmaceda, durante una reunión en 1884, lo siguiente:

“Los gobiernos más débiles son los que más se empeñan en ser fuertes por el ejercicio incesante de la autoridad, y que los gobiernos más fuertes son los que con más fe y energía se abandonan en brazos de la opinión pública, y se constituyen en simples ejecutores de la voluntad y de los designios del pueblo”.

¿De dónde proviene esta idea? Del pensador francés Jean Jacques Rousseau (1712-1778). En su texto “El Contrato Social” (1762), menciona lo siguiente:

Digo, pues, que no siendo la soberanía sino el ejercicio de la voluntad general, no puede enajenarse jamás, y el soberano, que no es sino un ser colectivo, no puede ser representado más que por sí mismo: el poder es susceptible de ser transmitido, mas no la voluntad”.

[1] Licenciado en Historia y Educación por la Universidad de Valparaíso (UV), Chile. Magíster en Historia por la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM).

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